11.06.2006

REFRANES VENEZOLANOS


No se sabe con exactitud cuándo se originaron los primeros refranes, lo que sí se sabe es que el interés por recopilarlos es tan antiguo como ellos mismos. De los refranes se puede extraer el espíritu del pueblo ya que reúnen sus pensamientos y reacciones. De los consejos que dan se puede averiguar lo que aprueba y lo que censura. Las personas de todas partes del mundo usan los proverbios y refranes para transmitir su sabiduría, sus conocimientos, sus experiencias y sus sentimientos. Muchos proverbios y refranes que se originaron hace miles de años, son válidos aún.

Hay investigaciones que afirman que las mujeres conocen mejor los refranes que los hombres... Esta diferencia puede tener su origen en la tradición, por la cual la transmisión de la sabiduría popular ha sido una tarea de las mujeres, ya que eran ellas, y todavía son mayoritariamente ellas, las que estaban en casa educando a los niños, muchas veces aconsejándolos y haciéndoles reproche mediante refranes.
Entre los mas conocidos refranes venezolanos estan:

Bajarse de la mula
Mula es la hembra del mulo. Pero en Venezuela tiene tres significados criollos: botella de aguardiente aplanada que es fácil de llevar en el bolsillo; persona que los traficantes de drogas utilizan para el traslado de estupefacientes; y el híbrido equino del cual debe descenderse alguien que quiera un favor. Bajarse de la mula es sobornar. Cuando a alguien se le quiere bajar de la mula, a la hora de plantear un negocio, se le suele preguntar: “¿y cuánto hay pa’ eso?. También suele usarse es sentido sano: Tío, bájate de la mula y danos para ir al cine.

Chiquitico pero cumplidor
Regularmente se asocia a la capacidad y el cumplimiento a la estatura o contextura física. De ahí que cuando alguien de pequeñas proporciones ha realizado una gran faena, se le suele decir Míralo, chiquitico pero cumplidor. Y es probable que cuando una mujer de alta estatura se casa con un hombre más bajo, ante expresiones imprudentemente inquisidoras, se vea en la necesidad de aclarar: “Me resultó chiquito, pero cumplidor”.

Echar un carro
Es engañar a alguien en relación con algo prometido. En los lugares donde se ejerce la profesión más vieja del mundo, el uso de esta expresión es común para referirse al hombre que luego de las relaciones no quiso pagarle a la mujer. A ese sinvergüenza hay que cobrarle por adelantado. El otro día me echó un tronco ‘e carro.

Echarse las bolas al hombro
Es asumir actitudes de indiferencia o irresponsabilidad que impiden realizar una tarea o cumplir un deber. Tu trabajo está muy atrasado. Da la impresión de que te las estás echando al hombro. Hay quienes interpretan este refrán como vulgar, porque la palabra bola se identifica con la palabra testículo. Pero un estudioso de la lengua como Alexis Márquez Rodríguez sostiene que la expresión deriva del uso de grillos o grilletes con los presos durante la dictadura de Gómez. Eran grandes bolas de hierro muy pesadas, con cadena larga y candado que se ceñían a los tobillos de los presos, para que realizaran los trabajos forzados a los que se sometían, evitando el riesgo que se fugaran. En algunos momentos, para aliviarse, se echaba las bolas al hombro. Al preso que acostumbraba a hacerlo así, lo calificaban de flojo, porque en vez de ir arrastrando las bolas con el pie, se las echaba al hombro.

Meando fuera del perol
El proverbio original es español y utiliza la palabra tiesto en lugar de perol, que es un venezolanismo. En general, alude a alguien que está errado, equivocado. Lo que afirmaste nada tenía que ver con lo que se estaba discutiendo. Tú siempre andas meando fuera del perol.

Al pelo
La expresión es muy usual en institutos docentes para indicar que el alumno se echó un caletrazo y en el examen lo vació al pelo. Es decir, se lo aprendió completamente de memoria y así lo transcribió. También se utilizan frecuentemente las expresiones “apuñalearse” o “meterse un puñal”. El regalo que me hizo mi papá me vino al pelo, para comprarme mi moto. – Para el examen de mañana voy apuñaleado. La lección la llevo al pelo.

A la tercera va la vencida
Cuenta la historia romana que la intentona inicial de un ejército se realizaba con soldados novatos; la segunda, con soldados de mayor formación y experiencia; y la tercera, con los más veteranos, por lo cual en esta última el riesgo de perder era menor. En latín hay una frase que podría ser expresión de ese relato: ad triarios ventum est, es decir: “con los terceros el triunfo es seguro”. En Venezuela, cuando el equipo de béisbol los Leones del Caracas pierde dos juegos ante el Magallanes, sus fanáticos aseguran que a la tercera va la vencida. Y si pierde el tercero y el cuarto, luego dirán que no hay quinto malo.

Como éramos tan poquitos, parió la abuela
Este proverbio se usa para indicar que mientras se padece un acontecimiento desafortunado y se está en busca de solución, se presenta otro que empeora las cosas.

Donde ronca tigre no hay burro con reumatismo
No hay burro que caiga en las garras de un tigre y que logre salir con vida sin ayuda. De ahí que, por simple instinto de conservación, sus dolencias motoras desaparecerían como por arte de magia ante el ronquido de uno de estos felinos. Pero no sólo es aplicable a los burros, sino también a otras muchas especies animales y hasta a los seres humanos.


En grado treinta y tres
En secreto. Te lo voy a contar, pero en grado treinta y tres. El origen de este adagio se le atribuye a la masonería, que es orden secreta y cuyo grado máximo es el treinta y tres.

Estar mascando el agua
Se refiere a personas de muy avanzada edad. Decir “Esa señora está mascando el agua” es decir que está muy vieja y sin dientes.

¡Naranjas chinas, limón francés!
Con esta expresión se rechaza o se niega la afirmación de alguien en la cual no se cree. ¿Que Amadeo se casará con Isolina? ¡Naranjas chinas! En ocasiones se completa la frase agregando ¡Limón francés!

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