
Un maestro del dibujo nos muesta cómo trazados 'picantes' se convierten en simpáticos personajes de cómics, demostrando así que lo importante es el resultado final.
Como tormentas inagotables, vamos dejando testimonio de nuestro inquietante divagar, tomando del mundo lo que nos inquieta y compartiendo de todo un poco con quien nos acompañe.
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